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Zierer se convirtió en poco tiempo en el mejor engranaje interno de la UNT con organismos internacionales. También, en el profesional extranjero más activo en el nivel administrativo y académico –probablemente- en toda la historia de la universidad. Su prédica en aula y fuera de ella le ha granjeado reconocimientos que en lugar de envanecerlo como a cualquier mortal, ha formado en él una humildad, que yo interpreto como un principista desdén frente al elogio o el halago bien intencionado. Para él sin embargo es parte de su personalidad dicotómica: huraña y transparente a la vez; huidiza pero franca y directa. Como todo un bávaro.

LA FACULTAD DE LETRAS Y EDUCACIÓN HA SIDO MUDA TESTIGO DESDE EL AÑO 1958 de la vitalidad que impuso Zierer en la enseñanza de idiomas y un interés inusitado por los estudios lingüísticos en  la universidad. En 1963 funda en su Departamento de Idiomas la revista “Lenguaje y Ciencias”, el brazo productivo que él calificó como “el esfuerzo para superar las barreras lingüísticas a nivel nacional e internacional”. No le faltó razón: la publicación que se editó hasta el año 1973 de manera regular y que continuó hasta 1996, en forma irregular, puso en vitrina internacional a la UNT, pues Lenguaje y Ciencia fue registrada como revista científica en la lista mundial de publicaciones especializadas de la sede central de París de UNESCO.

Desde entonces Zierer ha dedicado su dilatada vida a escribir más de 30 diversos temas de la actualidad académica que ha ido seriando en el rubro de Defensa y rescate de valores. Incansable él, registra asimismo cerca de 150  artículos periodísticos, publicados en medios nacionales y locales donde aborda inverosímiles aspectos. Uno se pregunta qué tienen en común temas como La Universidad y el principio de autoridad (El Comercio, 1981), Lenguaje y sexo (El Comercio, 1982), Sociología de la organización y legislación universitaria (El Comercio, 1980), Creciente burocratización de la docencia de la UNT (La Industria, 1984), El morir o la muerte (El Comercio, 1984) Y/o una fórmula problemática (La Industria, 1986), entre otros artículos de profunda reflexión académica que nos da una idea de su multifacética personalidad y versación de temas y pareceres.

Quizá la respuesta a tan disciplinada forma de ver la vida y su labor docente a la par que su visión europea aplicada a realidades como la nuestra, haya sido su contacto con culturas tan disímiles como Irán, a donde viajó en 1976 invitado por la Corte Imperial de ese país, cuando jefaturaba el Departamento de Idiomas y Lingüística, integrando una delegación oficial del entonces Consejo Nacional de la Universidad Peruana. Antes ya había visitado, con fines académicos, la Universidad de Melbourne, en Australia (1974) y más atrás en el tiempo había hecho lo propio a la Universidad de Ainshrams, en el Cairo (1964). A Búffalo, en Estados Unidos llegó en 1971, a Filipinas, en 1966, Hong Kong (1966), Hungría (1967), India (1974), Japón (1974), Nueva Zelandia (1974), entre otros.  Aún cuando no quiere llegar a admitirlo, Zierer se convirtió en un docente e investigador cosmopolita. No le parece nada gracioso y más bien ensaya disculpas porque no cree que él sea un tipo cosmopolita. Pero el hecho de haber conferenciado en lugares tan remotos de África, Asia o en América le otorga a uno el estatus y la versatilidad académica y cultural que Zierer no quiere admitirlo, precisamente por su empecinada y bien intencionada humildad.

ZIERER NO HA PRODUCIDO UNA GRAN OBRA ACADÉMICA TEMÁTICA, sino, una multiplicidad de ensayos que sirven de derrotero para estudiar su obra y propuestas, como prueba irrefutable de su infatigable trabajo de investigador en ejes como: a) Temas universitarios generales, b) Experiencias en proyección social, c) Fortalecimiento institucional, especialmente en el Departamento Académico, en donde estuviera adscrito, d) Ética y valores, e) Apoyo exterior, y, quizá lo más extraordinario que pueda apreciarse de un extranjero (es un decir): ¡su especialísima predilección- como ejemplo propio y ajeno-  del legado de valores que le ha suministrado la vida y obra de José Faustino Sánchez Carrión, nuestro Solitario de Sayán!.

- “¡Cuánto puede la verdadera sabiduría de humildad y desinterés!”, la frase que José Faustino Sánchez Carrión empleara en una carta a José Joaquín Urdapileta en 1817, es citada por Zierer permanentemente en sus ensayos. Lo hace para reforzar sus propias propuestas en La Pedagogía del buen ejemplo: su importancia en la reforma educativa (2002), la obra que siempre le ha quitado el sueño, no por complicada sino porque aquí enarbola el conjunto de valores que románticamente cree debe practicarse en nuestra universidad. Cuando aborda las complejas relaciones internas de nuestra universidad, Zierer  emplea esta otra frase:

-  “Ningún funcionario podrá adquirirse la estimación y confianza de sus conciudadanos a no ser por la conducta y la sabiduría de sus juicios”.

Y, lo cita con tal énfasis que pareciera que está enrostrándonos con su propia alma sabia y transparente, despojado de todo tipo de prejuicios para intentar que nos miremos en el espejo de la realidad cruda y descarnada de nuestros yerros y pecados.

El siguiente trozo textual citado por Alva y Ayllón, pero publicado en la Abeja Republica en 1822, es recogido por Zierer y empleado en su ensayo sobre José Faustino Sánchez Carrión: su legado de valores (2008), con la confianza que al leerlo no quede la menor duda del paradigma ético que irradia el Solitario de Sayán y, de manera especial, del enorme peso de los valores veracidad y de autenticidadque pregonaba y practicaba el Prócer. Ello se desprende del tenor de una carta remitida por Sánchez Carrión al editor de El Mercurio Mercantil, y que constituye la más excelsa pieza textual que al leerla uno queda ruborizado por la extraordinaria vigencia de tal predicamento:

-          “Más, si tendré mucho cuidado en omitir todo lo que huela a erudición insípida e impertinente, respecto de que no se trata de ostentar lo que se ha leído ni cubrir con apóstrofos y exclamaciones lo que se ha dejado de leer. Ventilamos una cuestión práctica, trascendental a generaciones enteras, y que si se resuelve con otros datos, que no sean tomados de las mismas cosas, según naturalmente vengan, somos perdidos, sin que ningún poder humano pueda remediarlo. Así pues, desde estos instantes: fuera pasiones viles de adulación o de interés; lejos de mi afecciones particulares, esperanzas y temores, y cuando pueda empañar el esplendor de la verdad…Y  todo lo que le sea incongruente, que se separe, y vaya a entretener la afición de viles egoístas, de infames mercenarios.”

SU ENSAYO  SOBRE FAUSTINO SÁNCHEZ CARRIÓN CONSTITUYÓ UN EXCELENTE PRETEXTO DE ZIERER para demandar que la “Universidad Nacional de Trujillo, por razones de su origen y gracias a sus reservas morales y potencialidades institucionales, debe y puede compartir este compromiso”, mediante un conjunto de iniciativas como: a) Crear una Cátedra sobre “José Faustino Sánchez Carrión”, dentro de un marco académico-curricular así como de proyección social; b) Realizar actividades co-curriculares para que los estudiantes lleguen a valorar el pensamiento del Prócer; c) Integrar el ideario de Sánchez Carrión en la formación ético-profesional dentro del marco de los currículos de los diferentes programas; d) Promover y publicar trabajos de investigación (tesis, monografías, etc.) relacionadas con la obra de Sánchez Carrión y premiar los mejores trabajos y e) Colocar en el mural de ingreso a la Ciudad Universitaria de la UNT, una placa con un lema de Sánchez Carrión que señale a la comunidad universitaria el camino de ética institucional por el cual debe avanzar la Universidad, entre otras sugerentes como actualísimas propuestas.

La Universidad recogió el año 2008, justo cuando Zierer hizo la propuesta, solo una de sus sugerencias: la cátedra José Faustino Sánchez Carrión. Pero, quedó solo en la resolución rectoral y con el encargo para que pueda impulsarlo la Facultad de Derecho. Si Sánchez Carrión retornara del más allá, contemplaría con humildad y tristeza, la ingratitud del hijo que ayudó a procrear y, con seguridad, lapidaría con su filudo verbo justiciero la deslealtad, infidelidad, la desidia, y el abandono de los inconstantes que deformaron al vástago institucional que nació para ser grande y engrandecer a quienes cobija.

El análisis sobre la vida y obra de Sánchez Carrión, le sirve a Zierer para enfatizar otra de sus propuestas: la pedagogía del buen ejemplo.

-       La expresión “pedagogía del buen ejemplo”- anota Zierer- se refiere a la conducta personal mediante la cual una persona, educador formal o educador virtual, ejerce influencia formativa en otras personas. En el fondo…viene a ser la práctica de la fidelidad a un principio, a una idea, etc. Dentro de un marco ético.

Entre otros argumentos que desarrolla Zierer sobre este tema destaca el postulado de que “La práctica de la pedagogía del buen ejemplo es un recurso importante para fortalecer la ética institucional como base de una buena cultura organizacional”. Y, lo dice un experto lingüista cuyo único recurso profesional válido es conocer a profundidad la potencia del lenguaje y las estructuras discursivas. Y, sabemos, que para comprender o practicar tanto la ética como la cultura organizacional no basta solo la lengua y el lenguaje. Falta, además de ello, comprender al ser viviente desde la profundidad de la filogénesis o desde la interacción social del ser humano a través de la ontogénesis.

Sin embargo, Zierer va más allá: “La práctica de la pedagogía del buen ejemplo- asegura- es un recurso imprescindible cuando se pretende combatir y prevenir con éxito la corrupción en sus múltiples modalidades en la administración pública”. Tema tan actual como cercano, que ya lo había abordado hace buen tiempo, pero que aquí es explorado a partir del estudio más somero de los valores que envuelven a quien fuera el indomable ex Ministro del Libertador Simón Bolívar, en los aciagos años de la Independencia del Perú.

La pedagogía del buen ejemplo ha calado profundamente en Ernesto Zierer. Ello explica muchas de sus posturas. Pocos saben, por ejemplo, que cuando en 1993, la universidad lo postuló para nominarlo como profesor Emérito, se negó cortésmente a recibir tal homenaje. Alguien llegó a convencerlo y asistió a la ceremonia más por compromiso que por iniciativa u orgullo propio. Eso mismo ocurrió en junio del 2011 cuando en el marco de las Bodas de Diamante de la Facultad de Educación y Ciencias de la Comunicación fue incorporado junto con otros académicos para el reconocimiento institucional. Zierer se excusó en todas las formas para no aceptar la invitación. Hasta entonces no sabía porque se negaba. Recién he podido comprenderlo cabalmente.

De sus cavilaciones acerca de la universidad pública peruana emergen importantes aportes a la UNT, especialmente de su Departamento de origen: Idiomas y Lingüística. Ha desarrollado varias propuestas. Las más comentadas son “Las docentes del Departamento de Idiomas y Lingüística de la UNT: sus aportes académicos (1964-1980)” (2009), “Eventos científicos en el Departamento de Idiomas y Lingüística de la UNT” (2011), y “La Departamentalización en la UNT” (2005). Esta última es la que defiende con mucha vehemencia cuando dialogamos con él.

-       ¿Por qué defiende ahora la departamentalización, cuando la tendencia desde hace cuatro años viene siendo el fortalecimiento de las Escuelas, por lo menos desde el modelo de calidad universitaria del CONEAU?

-       La departamentalización en la universidad subsistirá a pesar de todo, pues la universidad basada en departamentos, frente a su organización tradicional basada en cátedras, permite decididamente un mejor desarrollo académico de la institución.

Zierer brinda varios argumentos sobre el tema. Explica que dentro del contexto democrático y participatorio que ofrece el Departamento, se logra una mayor identificación de los docentes con la institución y consiguientemente un mejor desenvolvimiento académico de los docentes. Se impulsa la investigación científica y se resuelve más fácilmente los conflictos intrainstitucionales.

-       Sin embargo desde la última década, por lo menos en la Facultad de Educación, esas razones que usted esgrime no son valederas. Salvo usted, ¿qué otros docentes de su Departamento, por ejemplo, vienen postulando hacia una mayor identificación institucional, impulsan la investigación o resuelven fácilmente conflictos entre sus propios colegas?

-       Pero… hay que contextualizar cada situación…

-       Pero dígame: ¿es cierto o falso lo que le pregunto…?

-       Es que no se trata de responder con monosílabos únicamente. Si es cierto o es falso. Usted parece más alemán que yo, pues esa es nuestra característica... ¡Así no se explican los fenómenos que, de por sí, son complejos en los grupos humanos!.

-       Es que probablemente tengo la falsa percepción que los docentes peruanos de Idiomas no dominan temas tan profundos, desde la perspectiva y prospectiva de las teorías que explican al ser humano…

-       No puede ser cierto ello, pues como anotaba Ortega y Gasset: “al hombre nunca se le puede descontextualizar…”. Hay que mirar otros aspectos que no sean únicamente el solo aprendizaje de idiomas. Los estudios lingüísticos son complejos en cada cultura…

-       Pero es que usted, Zierer, es muy reflexivo en variados temas. Lo prueban sus innumerables ensayos. Lamentablemente no encuentro ese mismo ánimo productivo en otros colegas suyos, o por lo menos no hay registro de sus propuestas.

Zierer se molesta. No parece concordar con estas apreciaciones, pero en su ensayo sobre la departamentalización no amplía sus argumentos acerca de las razones de un mejor desarrollo académico institucional, para pensar en sentido contrario. No lo dijo en la interviú, pero sería injusto generalizar lo anteriormente explicado. Es verdad, varios de sus colegas en el Departamento no solo muestran una gran preocupación académica, producen propuestas de investigación y, sobre todo, tratan de emular a Zierer. Y, él lo sabe a ciencia cierta.

Lo que si detalla Zierer en la “La Departamentalización en la UNT” (2005) es el arduo trabajo que desplegó desde el año 1959 con sus experiencias en la enseñanza de idiomas en la UNT y, posteriormente, en 1964, con la creación del Departamento de Idiomas y Lingüística, dependiendo de la entonces Facultad de Letras y Educación. Zierer fue aquí el pivote y el doctor Aníbal Espino Rodríguez, entonces decano de la Facultad, su más fuerte apoyo. El Departamento de Idiomas, en efecto, se constituyó en la vitrina nacional e internacional de la universidad. Intensa como rigurosa vida académica, científica y de proyección social marcaron su actividad y agenda universitaria. Todo ello –es una lástima comprobarlo ahora- ha quedado congelado en el tiempo y eso es lo que probablemente Ernesto Zierer trata de revertir afanosamente. Percibo, mirando fijamente sus vivísimas retinas azuladas, que sus mayores tribulaciones van desde la ausencia de alguien que dinamice, o mejor dicho, que reedite los logros primigenios en su Departamento y, la desidia de la propia universidad que se niega, por ignorancia o desaprensión, rendirle tributo a quien lo prohijó: José Faustino Sánchez Carrión.

EN EL DIÁLOGO CON ÉL SIENTO QUE A VECES AÑORA REGRESAR A LA DÉCADA DEL 90 PARA REEDITAR EL TRABAJO  DE PROYECCIÓN SOCIAL que lideró junto con varios colegas de su Departamento, en el distrito de Sauce en la región San Martín. Como resultado de esa experiencia que se prolongó por cerca de una década produjo una buena cantidad de propuestas del  denominado “Proyecto de Desarrollo Educativo Comunal del distrito de Sauce”. Fue aquí donde conoció no solo una realidad distinta de la educación en el país, sino también el ambiente de zozobra que vivía el Perú de aquella época, especialmente en la zona del Alto Huallaga, donde campeaban las columnas guerrilleras del Movimiento Revolucionario Túpac Amaru, con Víctor Polay a la cabeza.

El proyecto educativo que encabezó Zierer caló de tal forma en la comunidad y también en Síxtero García Torres, el comandante del MRTA en Sauce, quien no solo dejó campo libre a los docentes de la UNT sino que alentó las tareas educativas de los habitantes de El Sauce. Zierer y su equipo pudieron darse la media vuelva y no regresar nunca jamás a la endemoniada selva de San Martín. Pero, más pudo su temple de maestro y su interés social para continuar y concluir con el objetivo educativo. De aquí nació otra propuesta complementaria: “Cultura de la paz y desarrollo educativo comunal: una experiencia en la Amazonía Peruana” (2005) que sistematiza la experiencia de El Sauce.

Una visión más reciente de Zierer acerca de la universidad se puede hallar en su ensayo “Fortalezas y autoevaluación en la UNT” (2010). En realidad su propuesta es un buen pretexto para repasar con ojos críticos lo que él denomina “fortalezas” y debilidades” vinculándolo con la “autoevaluación” de la UNT.

-       ¿Por qué afirma usted que la universidad es un contrasentido en la actualidad?

-       Hay muchos ejemplos: contamos con docentes a tiempo completo y a dedicación exclusiva ¿Pero eso ha mejorado la investigación? Somos una universidad de rica tradición  y prestigio ¿Pero, ello trasciende el Claustro? Tenemos suscritos  cuantiosos convenios interinstitucionales ¿Pero es en realidad una fortaleza para la universidad?

En efecto Zierer desarrolla estas y otras interrogantes en su reciente ensayo y enfatiza que las fortalezas de la UNT pasa por una mayor vigencia de la ética institucional en todos sus ámbitos, mayor identificación de los docentes, alumnos, administrativos y graduados de la UNT con la Institución a la luz de su historia, mejora significativa de la calidad de la ejecución curricular en los programas de pregrado y posgrado y- entre otras propuestas más- que las actividades de producción de bienes y servicios no mermen la calidad de la ejecución curricular, ni  reduzcan la producción científica y proyección social de los departamentos académicos. Estas y otras fortalezas con el paso del tiempo se han convertido- según se puede apreciar en las inquietudes de Zierer-en debilidades de la propia universidad. Allí está lo paradojal. Enfatiza, por ejemplo, en el creciente mercantilismo de los eventos de capacitación docente en la UNT y en un preocupante déficit de reflexión pedagógica crítica, particularmente en áreas tales como la teoría y práctica curricular, formación de valores, uso racional de los medios didácticos de alta tecnología, etc. etc.

Fortalezas y autoevaluación en la UNT” es quizá el primer ensayo crítico al modelo CONEAU que haya escrito un docente de la Facultad de Educación. Zierer se centra en las dicotomías de los estándares del modelo y las realidades propias de las universidades públicas, que he escuchado solo en algunas intervenciones durante las reuniones de discusión de los tres últimos años. Zierer ya había escrito un ensayo primigenio en el 2007. Pero su nueva propuesta del 2010 está más acabada…y también más cuestionadora pues analiza las contradicciones de los estándares con el desarrollo mismo de la propia universidad. Nadie lo había hecho, hasta hora y por escrito y…la propuesta está ahí escondida y abandonada sin que nadie haya advertido el detonador para una gran discusión seria en la Facultad.

Zierer es un gran conversador y quisiera seguir reafirmando cada uno de los juicios que ha escrito en su serie Defensa y rescate de los valores. Pero, el diálogo concluyó, se levanta y se dirige a montar su Monark hasta perderse por los pabellones de la Ciudad Universitaria, rumbo al tráfago vehicular del centro de Trujillo. Las suaves melodías de Red roses for a blue lady, una balada contemporánea se escucha a lo lejos en el piano digital de Zierer. El repertorio sigue con My melancholez baby y remata con Te amo…, una pieza final que Zierer nunca me dijo a quien se la dedicó. Es que nunca se lo pregunté, porque Zierer, felizmente, sigue en la brega…aún.

*Docente del Departamento de Comunicación Social.