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Ernesto Zierer

EL MAESTRO QUE PREDICA

CON EL BUEN EJEMPLO

Juan L. Vásquez Sánchez*

PUDO HABERSE QUEDADO
EN LAS VERDOSAS MONTAÑAS
DE SU NATIVA BAVIERA (ALEMANIA), PERO
LOS HORRORES DE LA GUERRA
LO DESARRAIGÓ HACIA EL PERÚ
EN LA DÉCADA DEL 50.
LLEGÓ A LA UNT EN EL ´57 Y, DESDE
ENTONCES, SU APORTE ACADÉMICO
Y PROFESIONAL HA SIDO PROFUSO
PERO, LAMENTABLEMENTE,
POCO DIFUNDIDO POR LA PROPIA
UNIVERSIDAD Y PARADÓJICAMENTE
POR SUS COLEGAS DE RUTA.
¿CÓMO SE HACE PARA PREDICAR
LA PEDAGOGÍA DEL BUEN EJEMPLO
EN UN ENTORNO UNIVERSITARIO
DONDE NO HAY NI CULTURA
NI GANAS PARA PRACTICARLO?
ZIERER PARECE TENER
LAS RESPUESTAS.

Suaves melodías de Granada, el célebre y clásico tema del “Flaco de Oro”, Agustín Lara, inunda todo el ambiente. Pero ni bien ha concluido la famosa tonada mexicana de la ciudad española que Lara nunca conoció ni visitó, suenan otras notas más cercanas, más locales: Auras Andinas, un antiguo vals peruano del cusqueño José Domingo Rado, que nunca había escuchado, pero que igual acaricia musicalmente mis oídos. Le sigue El Chalaquito, de Felipe Ormeño, una tonada de difícil identificación, al que le continúa El Canillita, de Felipe Pinglo y, otra veintena de temas, casi todos nacionales. Noto un claro interés por los compases musicales peruanos como si fueran piezas de profundo análisis multicultural. Pero no hubo el tiempo necesario para adentrarme a conocer mucho más sus dones musicales. Escuché recién las partituras luego que gentilmente me obsequiara el CD- con dedicatoria incluida- grabados desde su solitario piano digital.

Esta faceta musical de Ernesto Zierer Bloss, el lingüista alemán que llegó al Perú a conocer cultura, lengua y lenguajes, es conocida solo por unos pocos. La imagen más extendida del “gringo” que finalmente ancló en la Universidad Nacional de Trujillo, a la que dedicó- y lo sigue haciendo- buena parte de su vida, es aquella donde Zierer siempre ha llegado a clases a bordo, ¡no de un Chevrolet!, sino de una Monark, su pequeña bicicleta que la estaciona frente a su Departamento, en Idiomas y Lingüística, ante la curiosa mirada de propios y extraños.

Zierer, sin embargo, no es aprendiz de músico sino un músico en permanente aprendizaje. Por algo a su producción personal llamada “Melodías del recuerdo”, la denomina como “interpretaciones con ritmo e improvisación”. Practica al piano como parte de su estilo de vida, inoculado en sus genes por herencia paterna, que comenzó a explorarlo cuando frisaba los 10 años, allá en su natal Estado Federal de Baviera, en Alemania, una hermosa meseta de árboles y montañas al pie de la vertiente septentrional de los Alpes Centrales de Europa. La crueldad de la II Guerra, que observó personalmente cuando iniciaba la adolescencia, no quebró ni su espíritu artístico, menos las ganas de labrarse un futuro, por encima de los escombros y horrores de la guerra. Ingresó así a la Universidad de Heidelberg, el famoso e histórico centro universitario fundado en 1386 a orillas del Neckar. Ahí, en 1952 se gradúa en lingüística con todos los honores académicos y la alegría personal y familiar

Esa mirada europea por los estudios interculturales expresados a través de la lingüística fue la causa para que Zierer probablemente centrara su interés por la riqueza multicultural de América Latina, especialmente del Perú. A Trujillo llegó a finales de la década del ´50 y, a partir de allí, decide compartir saberes y experiencias en la Universidad Nacional de Trujillo, a donde postula como profesor contratado en 1957, cuando la universidad pública en el país atestiguaba el final del boom pesquero, la recuperación económica, y la acentuación de la transición demográfica: del campo a las barriadas.